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Editorial: La estrategia de Japón para la estabilidad asiática es vital en medio de las tensiones entre EE. UU. y China

Las tensiones entre Estados Unidos y China por Taiwán están aumentando. En respuesta a la visita a Taiwán de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE. UU., Nancy Pelosi, China lanzó un ejercicio militar a gran escala, lo que agregó una nueva dimensión de inestabilidad a la región.

Los países y regiones asiáticos han sido una importante fuerza impulsora del crecimiento económico mundial. Los lazos de la región con EE. UU., China y Japón a través del comercio y la inversión han ayudado al crecimiento de los países emergentes y en desarrollo. Sin embargo, la lucha por la supremacía entre EE. UU. y China está sacudiendo los cimientos de la prosperidad.

Los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) temen verse envueltos en el conflicto entre Estados Unidos y China. Si bien las dos superpotencias intentan atraer a los países de la ASEAN a sus respectivos campos, ninguno de los estados miembros busca elegir entre los dos.

Con respecto a las tensiones en torno al Estrecho de Taiwán, los ministros de Relaciones Exteriores de la ASEAN expresaron su preocupación en una declaración conjunta y dijeron que la volatilidad podría conducir eventualmente a «confrontaciones graves, conflictos abiertos y consecuencias impredecibles entre las principales potencias». Si bien evitó nombrar explícitamente a EE. UU. y China, la declaración pidió «máxima moderación» entre las partes involucradas y las instó a «abstenerse de acciones provocativas».

– Los países vecinos dudan en elegir bando

Para los países de la ASEAN, China es su mayor socio comercial. En una encuesta de opinión, el 54,4 % de los encuestados citó a China como un país con una gran influencia política y estratégica, mientras que la cifra correspondiente se situó en el 29,7 % para EE. UU. y apenas el 1,4 % para Japón.

Sin embargo, los miembros de la ASEAN también desconfían mucho de China, ya que este último continúa teniendo un comportamiento intimidatorio en el Mar de China Meridional y realiza movimientos económicos agresivos en la región. Muchos estados de la ASEAN están pidiendo a EE. UU. y Japón que aumenten su compromiso con la región para evitar que la influencia de China se expanda en exceso.

Japón enfrenta un desafío difícil al responder a los cambios en el equilibrio de poder en Asia entre EE. UU. y China, ya que la alianza entre Japón y EE. UU. sirve como eje de la política exterior japonesa.

Mie Oba, profesora de la Universidad de Kanagawa, versada en política en Asia, señala: “A medida que el poder de Estados Unidos se vuelve menos sólido, se insta a Japón a adoptar una diplomacia omnidireccional a medida que su propio poder nacional se desvanece. Japón puede fortalecer sus lazos con los Estados Unidos y los países europeos exhibiendo su singularidad como país asiático.

Para evitar que Japón quede a merced de las principales potencias, es esencial trabajar en conjunto con los países de la ASEAN de manera multifacética.

Se insta a Japón a prestar atención a las circunstancias que enfrentan otros países y mostrar su voluntad de defender conjuntamente el orden mundial.

Ya es hora de revisar el punto de partida de la diplomacia de posguerra de Japón en Asia.

En lo que se conoce como la Doctrina Fukuda, o principios de la diplomacia japonesa del sudeste asiático, basada en un discurso pronunciado en Manila por el entonces primer ministro Takeo Fukuda el 17 de agosto de 1977, Fukuda declaró que Japón nunca volvería a ser una potencia militar y prometió que su país establecería asociaciones equitativas con las naciones del sudeste asiático.

Fukuda también estableció una política de tratar de coexistir con Vietnam y otros países que pertenecieron al campo comunista durante la Guerra Fría.

Si bien hubo una reacción violenta al avance económico de Japón en medio de su crecimiento en auge mientras persistían los recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, la postura de Fukuda de respetar la autonomía y la diversidad de la región fue muy apreciada.

Cuarenta y cinco años después, el crecimiento económico de Japón ha perdido impulso, pero la relación de confianza del país con los miembros de la ASEAN no ha flaqueado.

Estados Unidos ha jugado con una dicotomía de “democracia versus autoritarismo”, mientras que China intenta maximizar sus propios intereses en la región aprovechando la discordia entre los miembros de la ASEAN. Japón debería fortalecer sus lazos con las naciones de la ASEAN como socios igualitarios, ya que las principales potencias están tratando de sembrar la división en la región.

– Fortalecimiento de las alianzas económicas como palanca

Japón y los estados de la ASEAN enfrentan un desafío igual en el manejo de las tensiones entre Estados Unidos y China. Además del comercio y la inversión, hay muchas otras esferas en las que Japón y los miembros de la ASEAN pueden colaborar, desde reforzar las cadenas de suministro de materiales esenciales hasta crear estándares para la tecnología digital y promover la descarbonización. También es importante colaborar con los estados de la ASEAN para responder a los agresivos avances marítimos de China.

Lee Kuan Yew, conocido como el padre fundador de Singapur, dijo una vez: “Si no hubiera ley y orden internacional, y los peces grandes comen peces pequeños y los peces pequeños comen camarones, no existiríamos”.

Tanto a Japón como a la ASEAN les interesa evitar una situación guiada por “la ley de la jungla”. Mantener el orden internacional basado en reglas también es un salvavidas para Japón, que ha seguido un camino como nación comercial.

Si Japón, la ASEAN y otras partes profundizaran sus asociaciones económicas regionales, EE. UU. y China no podrían pasar por alto tales movimientos, a pesar de su postura cada vez más introspectiva.

De hecho, China ha hecho una oferta para unirse a la iniciativa de libre comercio de la Asociación Transpacífica, mientras que EE. UU. ha lanzado el Marco Económico del Indo-Pacífico.

Japón es parte de estos marcos internacionales. Debe instar a las principales potencias a tomar medidas constructivas utilizando estas iniciativas como palanca.

Para lograr la estabilidad regional, es indispensable que Japón y China entablen un diálogo de manera justa y justa.

Este año, Japón y China celebran el 50 aniversario de la normalización de sus relaciones diplomáticas. El reconocimiento de las diferencias y la búsqueda de sus intereses comunes debe ser la base de sus relaciones bilaterales.

Japón debe diseñar una estrategia que no se vea ensombrecida por la lucha entre las principales potencias.

https://mainichi.jp/english/articles/20220817/p2a/00m/0op/010000c

Categoría: Japón, regional


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Publicado por notimundo

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