En resumen
- The Lancet publica tres estudios que revisan 121 trabajos previos y abarcan a nueve millones de personas menores de 25 años.
- La serie encuentra asociaciones entre el uso problemático de medios digitales y mayor riesgo de daños a la salud mental, trastornos del sueño y menor actividad física.
- Los autores estiman que más de dos horas diarias de pantalla podrían asociarse a la pérdida anual de unos 2,8 millones de años de vida saludable por depresión y 240.000 por obesidad en el mundo.
- El trabajo es poblacional y no puede demostrar causalidad, según señala la investigadora Àurea Cartanya, de la Universitat Jaume I.
- La serie pide que las empresas tecnológicas compartan datos con los investigadores y evalúen los posibles daños de nuevos productos antes de lanzarlos.
The Lancet publica este domingo tres estudios que revisan 121 trabajos previos y abarcan a nueve millones de personas menores de 25 años. La serie, firmada por un grupo internacional de investigadores, encuentra asociaciones entre el uso problemático de medios digitales y un mayor riesgo de daños a la salud mental, trastornos del sueño y una menor actividad física.
¿Qué cifras maneja la revisión?
Los autores estiman que dedicar más de dos horas al día frente a las pantallas podría estar asociado con la pérdida anual de aproximadamente 2,8 millones de años de vida saludable por depresión y otros 240.000 años de vida saludable por obesidad en todo el mundo. El propio trabajo señala que estas estimaciones deben interpretarse con cautela.
¿Por qué se habla de «uso problemático» y no de horas de pantalla?
Los investigadores evitan medir solo el tiempo de exposición porque no equivale a lo mismo pasar dos horas viendo una película que dos horas de madrugada leyendo mensajes de odio en una red social. Jay Saw, investigador de la Universidad de Toronto y coautor del estudio, lo explica: «Los impactos del uso de los medios digitales dependen del contexto de uso, de los patrones de interacción y del contenido específico con el que se interactúa». Saw añade que no es igual un progenitor que acompaña a un niño a navegar por una aplicación educativa que un niño que usa las redes sociales de forma independiente y sin límite de tiempo.
¿Se puede afirmar que las pantallas causan estos daños?
No. Se trata de un estudio poblacional y, como tal, no puede demostrar causalidad. Àurea Cartanya, investigadora de epidemiología y salud pública de la Universitat Jaume I, que no ha participado en el análisis, señala: «No podemos determinar si los niños, niñas y adolescentes que pasan más tiempo delante de la pantalla presentan más problemas de salud mental como consecuencia de este uso, o si, por el contrario, quienes ya presentan problemas de salud mental pasan más tiempo delante de estos dispositivos como vía de entretenimiento, contacto social o búsqueda de apoyo». Cartanya valora positivamente el trabajo y subraya limitaciones comunes a todos los estudios del sector.
¿Por qué faltan datos sobre las plataformas?
Louise Holly, una de las autoras, sostiene que «los datos más valiosos sobre cómo estas plataformas afectan realmente a los usuarios están ocultos dentro de las empresas tecnológicas, lo que limita el escrutinio independiente y ralentiza el progreso científico». La serie recomienda que las compañías compartan con los investigadores información sobre cómo sus funciones afectan a la salud de los usuarios.
¿Qué medidas pide la serie?
Los autores consideran que las medidas aisladas, como los límites de edad, no bastan por sí solas. Abogan por una acción política coordinada que incluya un tratado de gobernanza mundial bajo los auspicios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y piden a las empresas tecnológicas que evalúen los posibles daños de nuevos productos antes de lanzarlos.
En el ámbito de las políticas dirigidas a menores, otros planes siguen su propio trámite, como el plan de educación inclusiva para las aulas presentado por el Ministerio.
¿Por qué se compara el entorno digital con la renta o el barrio?
La salud pública mide desde hace décadas cómo el entorno social modela la salud. En el siglo XIX, el médico francés Louis-René Villermé estudió la mortalidad en los distintos barrios de París y observó que aumentaba conforme empeoraban las condiciones económicas. La epidemiología social se consolidó en los años sesenta del siglo pasado. Vivir en el sur de Madrid, más humilde, puede suponer casi cuatro años menos de esperanza de vida que en el norte acomodado; en ciudades más desiguales, como Santiago de Chile, la diferencia puede llegar a 18 años.
Preguntas frecuentes
¿El uso del móvil provoca problemas de salud mental?
No se ha demostrado. La serie publicada en The Lancet es un estudio poblacional y solo encuentra asociaciones: no puede determinar si el uso precede al problema o si quienes ya presentan problemas pasan más tiempo en pantallas.
¿Cuántos estudios y cuántas personas abarca la revisión?
Revisa 121 estudios previos y abarca a nueve millones de personas menores de 25 años.
¿Qué piden los autores a las empresas tecnológicas?
Que compartan con los investigadores datos sobre cómo sus funciones afectan a la salud de los usuarios y que evalúen los posibles daños de los nuevos productos antes de lanzarlos.
¿Cuántas horas de pantalla se consideran problemáticas?
Los autores usan como referencia más de dos horas al día, aunque advierten de que la estimación debe interpretarse con cautela y de que el contexto de uso importa tanto como el tiempo.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












