En resumen
- Un juez ha absuelto a los tres imputados (dos activistas de Futuro Vegetal y un periodista) por pegarse al asfalto en las pistas del aeropuerto de Madrid-Barajas; afrontan una posible multa administrativa de 90.000 euros.
- Roger Hallam, cofundador de Just Stop Oil, fue condenado a cuatro años de cárcel en Reino Unido por ayudar a organizar protestas en autopistas.
- El corte del puente de Joaquín Costa sobre la Castellana (octubre de 2019, unas 200 personas) terminó con una multa de 270 euros después de que la fiscalía pidiera 10 meses de prisión.
- La acción con pintura biodegradable en la fachada del Congreso (2023) se saldó con multas de 1.400 euros para cuatro activistas; la fiscalía solicitaba casi dos años de cárcel.
- El ciclo de protestas climáticas arrancó en 2018 con Fridays for Future, el movimiento impulsado por Greta Thunberg.
Un juez ha absuelto a los tres imputados —dos activistas de Futuro Vegetal y un periodista— juzgados por pegarse al asfalto en las pistas del aeropuerto de Madrid-Barajas, aunque afrontan una posible multa administrativa de 90.000 euros y la policía mantiene abierta una investigación del colectivo como organización criminal. Investigadores que estudian la criminalización de estos grupos sostienen que los procesos prolongados desmovilizan las protestas.
«Hacemos protestas pacíficas para llamar la atención de la emergencia climática, pero nos tratan como si fuéramos terroristas», dijo Alba del Río, de 25 años y miembro de Futuro Vegetal, antes de entrar a uno de sus juicios. Del Río se pegó al marco de una maja de Goya en el Museo del Prado y protestó en la tribuna del Congreso.
¿Cómo han terminado los procesos judiciales en España?
En octubre de 2019, doscientas personas cortaron el puente de Joaquín Costa sobre la Castellana, en Madrid. La policía acusó a tres de ellas de resistencia a la autoridad y la fiscalía pidió 10 meses de prisión; el proceso, celebrado ahora, ha concluido con una multa de 270 euros que los condenados han recurrido porque supone antecedentes penales, según Jorge Riechmann, profesor de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los sancionados. En el puerto de Sagunto (Valencia), la fiscalía pedía cinco años de cárcel para cada uno de los participantes en una acción de Greenpeace contra la entrada de un buque con gas procedente de Estados Unidos; una jueza acaba de absolverlos. Paco del Pozo, de Greenpeace, ha relatado que ha vivido «un año intenso» con tres juicios.
En 2023, cuatro activistas fueron condenados a una multa de 1.400 euros por daños al patrimonio histórico por lanzar pintura roja biodegradable contra la fachada del Congreso, en una causa en la que la fiscalía solicitaba casi dos años de cárcel. Uno de ellos, Mauricio Misquero, que participó en acciones de Rebelión Científica y Futuro Vegetal, tiene otras dos causas pendientes y ha abandonado ese tipo de acciones.
¿Qué es el «efecto de congelación» de las protestas?
«Esta represión puede llegarle a cualquier activista, piensan que pueden acabar en la cárcel, que va a afectar a su trabajo y a su familia, y eso hace que se replanteen las acciones. Está teniendo un efecto de congelación de las protestas», afirma Luz Muñoz, profesora de la Universidad de Barcelona que investiga el fenómeno junto a Dorte Fischer, socióloga política de la Universidad de Trento. Fischer sostiene que en Europa «el enfrentamiento se ha trasladado de las calles a los tribunales».
¿Qué casos se han registrado en el resto de Europa?
En Reino Unido, Roger Hallam, cofundador de Just Stop Oil, fue condenado a cuatro años de cárcel por ayudar a organizar protestas en autopistas. En Alemania, miembros de Última Generación han sido procesados bajo la sospecha de formar una organización criminal, una acusación similar a la que afronta Futuro Vegetal en España.
¿De dónde viene esta ola de protestas?
El ciclo arrancó en 2018 con Fridays for Future, el movimiento impulsado por Greta Thunberg, que desembocó en manifestaciones de cientos de miles de personas en varios países. Tras el parón de la pandemia surgieron Futuro Vegetal, Rebelión Científica y Extinction Rebellion, que apostaron por cortes de carreteras, acciones con pintura e interrupciones en aeropuertos. Los colectivos sitúan sus acciones en el marco de la emergencia climática, con hitos como el récord de concentración de CO₂ de 426,8 ppm o las 50.391 muertes atribuidas al calor en el verano de 2026.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha pasado con los activistas juzgados por la protesta en el aeropuerto de Barajas?
Un juez ha absuelto a los tres imputados, dos activistas de Futuro Vegetal y un periodista, por pegarse al asfalto en las pistas. Sigue pendiente una posible multa administrativa de 90.000 euros y la policía mantiene abierta una investigación sobre el colectivo como organización criminal.
¿Qué es el efecto de congelación de las protestas climáticas?
Es el término que usa la investigadora Luz Muñoz, de la Universidad de Barcelona, para describir cómo la perspectiva de detenciones, multas y años de proceso lleva a los activistas a replantearse sus acciones.
¿Qué condenas se han impuesto en otros países europeos?
En Reino Unido, Roger Hallam, cofundador de Just Stop Oil, fue condenado a cuatro años de cárcel por ayudar a organizar protestas en autopistas. En Alemania, miembros de Última Generación han sido procesados bajo la sospecha de formar una organización criminal.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












