En resumen
- Las quemas prescritas no buscan eliminar el fuego, sino reducir la biomasa acumulada y con ella la severidad de los incendios.
- En las sabanas secas, los herbívoros consumen la mayor parte de la biomasa y la hierba, baja y rica en nutrientes, arde con dificultad.
- La norma habitual prohíbe el pastoreo durante años en cualquier terreno quemado, una regulación heredada de la época en que se priorizaba recuperar masas continuas de arbolado.
- Donde la presión de pastoreo es intensa, como en los lugares donde resisten los rinocerontes blancos, dominan herbáceas postradas y nutritivas, menos inflamables.
- Las repoblaciones forestales del pasado crearon paisajes de arbolado muy continuo y altamente combustible, una continuidad que el análisis pone en cuestión.
Las quemas prescritas y el pastoreo dirigido se abren paso en el debate técnico como alternativas a la supresión total del fuego. Un análisis publicado el 24 de octubre de 2026 sostiene que prohibir el ganado durante años en terrenos quemados puede empujar la vegetación hacia comunidades más inflamables, a partir de evidencias observadas en sabanas africanas.
¿Qué son las quemas prescritas?
Las quemas prescritas no pretenden eliminar el fuego, sino utilizarlo para reducir la biomasa acumulada y, con ella, la severidad de los incendios. El punto de partida es una constatación: siempre habrá igniciones, naturales o accidentales, y cuanto más continua e inflamable sea la vegetación, menos manejables serán los grandes fuegos y peores sus consecuencias.
¿Desde cuándo se usa el fuego para gestionar el territorio?
Durante siglos, las sociedades pastoriles emplearon el fuego para frenar la expansión del matorral y favorecer los pastos. Hoy esas prácticas están prohibidas o estrictamente reguladas. En paralelo, las repoblaciones forestales impulsadas en el pasado crearon paisajes de arbolado muy continuo y altamente combustible. El texto cuestiona esa continuidad y señala que el arbolado denso probablemente compartía territorio con ecosistemas abiertos, con predominio de pastos y árboles dispersos en las zonas llanas.
¿Qué muestran las sabanas africanas?
El análisis distingue dos tipos de sabana. En las secas, los herbívoros consumen la mayor parte de la biomasa vegetal y la hierba, adaptada al pastoreo, es de porte bajo, rica en nutrientes y arde con dificultad. En las húmedas, las plantas compiten por la luz, la hierba es alta, fibrosa y pobre en nitrógeno, y favorece fuegos que consumen buena parte de la biomasa producida cada año.
El clima no es el único factor que determina la estructura de estas sabanas. Distintos estudios citados indican que los grandes herbívoros modifican la comunidad vegetal: cuando la presión de pastoreo es suficientemente intensa, como ocurre en los escasos lugares donde aún resisten los rinocerontes blancos, dominan las herbáceas postradas y nutritivas, menos inflamables. En sabanas secas sometidas a incendios frecuentes se observa el proceso contrario, con tallos largos y hierba fibrosa: el fuego modifica la vegetación de forma que favorece nuevos incendios.
¿Por qué se prohíbe pastar tras un incendio?
Lo habitual es impedir el pastoreo durante años en cualquier terreno quemado, sea cual sea el origen del fuego. Según el análisis, esa regulación es heredera de una época en la que el objetivo prioritario era recuperar masas continuas de arbolado. La evidencia disponible sugiere que la restricción puede propiciar un cambio de estado: de una vegetación menos inflamable mantenida por el pastoreo a otra comunidad mucho más propensa a incendios severos.
¿Qué papel juega el clima?
El calentamiento climático figura entre los factores que explican el aumento de los grandes incendios. Sobre ese contexto, el texto sitúa la gestión posterior al fuego como un factor añadido, y apunta que impedir el pastoreo podría contribuir a agravar el problema. El planteamiento se formula en un Mediterráneo más cálido, donde las danas extremas resultan más destructivas.
¿Se puede pastar lo quemado?
El análisis no cuantifica el efecto ni fija pautas de manejo. Plantea revisar las políticas que restringen el pastoreo en terrenos quemados y concluye que, si los rebaños se reconocen cada vez más como una herramienta fundamental para reducir la inflamabilidad del paisaje, quizá haya llegado el momento de «empezar, también, a pastar lo quemado».
Preguntas frecuentes
¿Qué son las quemas prescritas?
Son quemas controladas que no buscan eliminar el fuego, sino usarlo para reducir la biomasa vegetal acumulada y disminuir así la severidad de los incendios.
¿Por qué se prohíbe el pastoreo después de un incendio?
La prohibición, que suele durar años, procede de una época en la que se priorizaba recuperar masas continuas de arbolado. El análisis sostiene que esa restricción puede favorecer vegetación más inflamable.
¿Qué relación tiene la sabana africana con los incendios en el Mediterráneo?
El texto traza un paralelismo entre los ecosistemas abiertos mantenidos por grandes herbívoros en África y los paisajes mediterráneos, donde el pastoreo también reduce la inflamabilidad de la vegetación.
¿El análisis recomienda una medida concreta?
No fija pautas ni cuantifica el efecto. Plantea revisar las restricciones al pastoreo en terrenos quemados y considerarlo una herramienta más frente a los grandes incendios.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












