En resumen
- El botánico José Luis Fernández-Alonso, del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC), ha descrito 18 especies nuevas de árboles de Colombia, Ecuador y Perú.
- El trabajo es el fruto de 30 años de expediciones: pisó por primera vez esos bosques del Pacífico en 1989, como becario en una expedición de la Universidad Nacional de Colombia.
- Las especies pertenecen a los géneros neotropicales Matisia y Quararibea, de la familia Malvaceae, con un centenar de variedades descritas de cada uno según el Índice Internacional de Nombres de las Plantas.
- La última publicación apareció en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
- El investigador tiene 66 años y prevé jubilarse a los 70.
El botánico y taxónomo José Luis Fernández-Alonso, del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC), ha publicado trabajos que describen 18 especies nuevas de árboles de Colombia, Ecuador y Perú, el resultado de 30 años de expediciones. Su última publicación aparece en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
¿Qué especies ha descrito y dónde se publican?
Las 18 especies nuevas pertenecen a los géneros neotropicales Matisia y Quararibea, de la familia Malvaceae. De cada uno de esos géneros hay un centenar de variedades descritas, según el Índice Internacional de Nombres de las Plantas. Fernández-Alonso ya había nombrado varias de ellas en estudios anteriores. Sobre la publicación más reciente, explica que es solo «una parte» de esta vida de trabajo.
¿Dónde y cuándo se recogieron las muestras?
Proceden de los bosques «pluviales, húmedos y ricos» del Pacífico que el botánico pisó por primera vez en 1989, como becario en una expedición de la Universidad Nacional de Colombia. Su orientador, el estadounidense Alwyn Gentry, establecía parcelas de 1.000 metros cuadrados —el tamaño de cuatro pistas de tenis— en distintos bosques del mundo para reconocer la diversidad de especies por área.
¿Por qué ha tardado 30 años en nombrarlos?
Fernández-Alonso señala que los botánicos ya no pueden dedicar sus vidas a poner nombre a la flora. Ha ido siguiendo sus líneas de investigación poco a poco, aprovechando expediciones financiadas para otros fines con «más interés económico», como el estudio de aceites esenciales de plantas o de proteínas de semillas. No temía que otro científico se le adelantara: asegura que nadie más ha trabajado en esas zonas de la costa pacífica del norte de Sudamérica.
¿Qué queda por publicar cuando se jubile?
Tiene 66 años y se jubilará a los 70. «Todavía tengo varias cosas en proceso», asegura. Su despacho guarda carpetas con muestras de plantas secas tropicales y cuadernos de campo escritos a mano. «No sé hasta cuánto alcanzaré a hacer, pero lo que deje publicado quedará fácil de consultar para los demás. Lo que deje en mi memoria y en mis carpetas no lo va a entender nadie», lamenta.
¿Qué papel tienen los cuadernos de campo?
«Para un botánico los cuadernos de campo son fundamentales», subraya. «La idea es que cada expedición que hagas se traduzca en unas muestras que quedan inventariadas en un cuaderno asociado a una fecha, a una localidad y a unos recolectores».
¿Para qué sirve la taxonomía?
«Cuanta más información tengas sobre las especies y su distribución, las que son raras o están amenazadas, tendrás más argumentos para conservarlas», afirma. «Es urgente porque hay especies que son endémicas de un territorio». También destaca su uso práctico: «Si cae la taxonomía, no habrá quien identifique las plagas o los bichos para las ciencias aplicadas, los químicos, los médicos o los forestales».
La conservación de fauna ha registrado episodios como la muerte de cinco cetáceos trasladados desde Canadá a acuarios. En el terreno climático, el límite de 1,5 ºC se superará, según advirtió António Guterres al cerrar su década al frente de la ONU.
¿Cómo se combina el ADN con el trabajo de campo?
El botánico sostiene que «mucha gente se ha vuelto cómoda» con investigar el ADN de las plantas y que eso «a veces ha creado muchos conflictos y datos de poca calidad». Su propuesta: «Hay que ir a entenderlas en el campo, cómo se distribuyen las especies y por qué interactúan», combinando los métodos moleculares con trabajo de campo que recoja datos de hábitat o de polinizadores.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas especies nuevas de árboles ha descrito José Luis Fernández-Alonso?
18 especies nuevas de árboles de Colombia, Ecuador y Perú, publicadas en tres estudios que resumen 30 años de trabajo. Su última publicación apareció en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
¿A qué géneros y familia pertenecen los árboles descritos?
A los géneros neotropicales Matisia y Quararibea, de la familia Malvaceae. De cada uno de esos géneros hay un centenar de variedades descritas, según el Índice Internacional de Nombres de las Plantas.
¿Dónde trabaja el botánico que firma los estudios?
En el Real Jardín Botánico de Madrid, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Tiene 66 años y prevé jubilarse a los 70.
¿Por qué el autor considera urgente la taxonomía?
Porque hay especies endémicas de un territorio y porque, según afirma, cuanta más información haya sobre su distribución y sobre cuáles son raras o están amenazadas, habrá más argumentos para conservarlas.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












