En resumen
- Han fallecido cinco cetáceos trasladados desde el parque Marineland de Ontario (Canadá) tras su cierre en 2024: cuatro belugas y un delfín.
- La beluga Jelly Bean murió de forma repentina el 17 de septiembre, 20 días después de llegar al Oceanogràfic de Valencia en un vuelo de siete horas desde Ontario.
- El delfín Echo, de unos 30 años y con graves problemas de visión, murió la noche del miércoles 23 de septiembre en el Oceanogràfic de Valencia.
- Las belugas Osiris, Peekachu y Rain murieron en el Shedd Aquarium de Chicago.
- En Marineland vivían unas 30 belugas y el Gobierno canadiense descartó el sacrificio de los animales el pasado enero.
Cinco cetáceos trasladados desde el parque Marineland de Ontario (Canadá) tras su cierre en 2024 han fallecido en sus nuevos acuarios: cuatro belugas y un delfín. La beluga Jelly Bean y el delfín Echo murieron en el Oceanogràfic de Valencia; las belugas Osiris, Peekachu y Rain, en el Shedd Aquarium de Chicago.
¿Cómo murieron los animales en Valencia?
Jelly Bean falleció de forma repentina el 17 de septiembre, 20 días después de llegar al Oceanogràfic en un vuelo directo de siete horas fletado desde Ontario, en el que viajó junto a otra beluga, Cleopatra, y cuatro delfines. Antes de morir había mostrado problemas de alimentación y el equipo veterinario intensificó su seguimiento, con vigilancia continuada las 24 horas. Veterinarios del Oceanogràfic y de la CEU Cardenal Herrera, junto a profesionales del Instituto de Medicina Legal de Valencia, realizan la necropsia, cuyos resultados no se conocen todavía.
El delfín Echo, de unos 30 años, presentaba graves problemas de visión y otras patologías clínicas más agudas, según el acuario. Murió la noche del miércoles 23 de septiembre tras empezar a mostrar síntomas de que no se encontraba bien. Los delfines mulares viven entre 35 y 50 años.
¿En qué estado están los cetáceos que sobrevivieron?
Cleopatra, la segunda beluga llegada de Canadá, se encuentra en buenas condiciones y ya socializa con dos ejemplares del centro, Yulka —que llegó en 2003 junto a un macho que falleció— y su hijo Kylu, nacido en el Oceanogràfic en 2016. El proceso fue gradual: primero solo podían oírse, después empezaron a verse y esta semana se abrieron las compuertas que las mantenían separadas. Más adelante conocerá a Plombi y Miranda, la pareja de belugas rescatada de un delfinario de Járkov (Ucrania) en 2024. Los tres delfines supervivientes siguen adaptándose y permanecen separados del resto. Los veterinarios no saben cómo puede haberle afectado la muerte de Jelly Bean, porque la beluga está todavía en pleno proceso de adaptación.
¿Por qué se trasladaron estos cetáceos?
Marineland, donde vivían unas 30 belugas, cerró en 2024 y llegó a planearse el sacrificio de los animales, una opción que el Gobierno canadiense descartó el pasado enero. La alternativa fue reubicarlos en parques de otros países. Los animales ya presentaban un estado de salud delicado en origen y el traslado implicaba viajes largos, con el estrés consiguiente, y la adaptación a entornos nuevos para una especie muy ligada a su grupo social. El Oceanogràfic advirtió de que el viaje era muy complejo y que la seguridad y el bienestar de los animales marcaban el ritmo; sus equipos veterinarios y técnicos se desplazaron meses antes a Canadá para evaluar a cada ejemplar.
¿Qué dice FAADA?
«Tras explotar durante décadas a sus animales y ganar millones con ellos, se desentendió de su destino, llegando incluso a amenazar con sacrificarlos a todos si no se les permitía moverlos a otros delfinarios»
Es la denuncia de la organización animalista FAADA contra Marineland. FAADA sostiene que las belugas, procedentes de condiciones de vida antinaturales y con graves problemas de salud, han ido a otros acuarios para seguir siendo explotadas, y pide a los gobiernos que impulsen y financien santuarios en bahías preparados para estos animales. La denuncia se produce en un contexto de procesos judiciales contra activistas ambientalistas, como la petición de la fiscalía de cinco años de cárcel para once activistas de Greenpeace, una pena que Eva Saldaña calificó de «desproporcionada».
Preguntas frecuentes
¿Cuántos cetáceos trasladados desde Marineland han muerto?
Cinco: las belugas Jelly Bean, Osiris, Peekachu y Rain y el delfín Echo. Jelly Bean y Echo murieron en el Oceanogràfic de Valencia; las otras tres belugas, en el Shedd Aquarium de Chicago.
¿Se sabe por qué murió la beluga Jelly Bean?
No. Veterinarios del Oceanogràfic y de la CEU Cardenal Herrera, junto a profesionales del Instituto de Medicina Legal de Valencia, realizan la necropsia y sus resultados no se conocen todavía.
¿Cuántas belugas vivían en Marineland y qué pasó con ellas?
En el parque de Ontario vivían unas 30 belugas. Marineland cerró en 2024 y el Gobierno canadiense descartó el pasado enero el sacrificio de los animales, por lo que se optó por reubicarlos en acuarios de otros países.
¿Qué ocurrirá con los cetáceos supervivientes?
Cleopatra, la otra beluga trasladada a Valencia, está en buenas condiciones y socializa con Yulka y Kylu; los tres delfines supervivientes siguen adaptándose y permanecen separados del resto.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












