En resumen
- Dos fragmentos de piel curtida de hace unos 7.200 años, datados por carbono-14, aparecieron entre las piedras de un muro minero del siglo XIX en la Cueva de los Murciélagos (Granada).
- El estudio se publica en la revista PLoS ONE y lo firma como autor sénior Francisco Martínez, arqueólogo de la Universidad de Alcalá.
- El análisis genético confirma que la piel es de cabra doméstica, no de cabra montés, y la relaciona con restos recuperados en yacimientos de Anatolia.
- La cueva se usó como cementerio desde hace unos 9.500 años hasta la Edad del Bronce, hace algo más de 3.000 años.
- Las cabras estuvieron bajo manejo humano hace aproximadamente 10.200-9.600 años en las montañas Zagros centrales, en Irán, según el coautor Kevin Daly.
Dos fragmentos de piel curtida de hace unos 7.200 años, hallados entre las piedras de un muro que levantaron mineros en el siglo XIX, son la evidencia de cuero más antigua conocida, según un estudio publicado en la revista PLoS ONE. El análisis genético indica que la piel es de cabra doméstica y que estuvo en contacto con una persona enterrada en la Cueva de los Murciélagos, en Granada.
¿Dónde apareció el cuero y cómo llegó hasta ahí?
La Cueva de los Murciélagos está a pocos kilómetros del Mediterráneo, en el sur de la actual provincia de Granada. El refugio se usó como cementerio desde hace unos 9.500 años, aún en el Paleolítico, hasta la Edad del Bronce, hace algo más de 3.000 años. Allí aparecieron también las sandalias de esparto más antiguas de Europa y los restos de arcos y flechas más antiguos del continente.
El yacimiento quedó alterado a mediados del siglo XIX, cuando se descubrieron depósitos de guano, un fertilizante natural rico en nitrógeno. Poco después apareció galena, mineral del que se obtiene plomo, y se desató la fiebre minera. Huesos y ajuares acabaron en escombreras o reutilizados durante la extracción. El arqueólogo de la Universidad de Alcalá y autor sénior del trabajo, Francisco Martínez, lo describe así: «Lo que hacen es descolocar todos esos muertos, sacándolos como si fuesen sedimentos afuera».
En lo que el equipo describe como arqueología de rescate, los investigadores localizaron los dos jirones de material orgánico entre las piedras de uno de los muretes que los mineros construyeron para moverse dentro de la cueva.
¿Qué revela el ADN del cuero?
La datación por carbono-14 sitúa ambas piezas en hace unos 7.200 años. El análisis arqueológico describe una piel trabajada, curada y punteada. Además del material genético del propio cuero, muy degradado, los investigadores detectaron ADN humano antiguo, señal de contacto con alguna de las personas enterradas. «Sería una prenda que estaba en contacto con el cuerpo de una de las personas ahí enterradas», explica Martínez.
El estudio de los restos de pelo apuntaba a un animal del género caprino, pero solo la genética permitió descartar que fuera una cabra montés y confirmar que se trataba de cabra doméstica, un animal llegado a la península poco antes. Su ADN muestra relación con restos recuperados en yacimientos de Anatolia, en la actual Turquía. El análisis de material genético antiguo se ha extendido como herramienta para reconstruir el pasado, desde el ganado neolítico hasta figuras mucho más recientes: ya se ha propuesto leer el ADN de Dalí para buscar bases genéticas de la creatividad.
¿Por qué se cree que era un peto de arquero?
Los autores creen que la piel debió formar parte de un peto usado para proteger el pecho mientras se manejaba el arco. El yacimiento es, precisamente, donde se hallaron los arcos y flechas más antiguos de Europa. Las piezas aparecieron entre los restos removidos de un espacio funerario, de modo que el cuero cubrió o acompañó a alguno de los muertos depositados en la cueva.
¿Cuándo llegaron las cabras domésticas a la península?
«Sabemos que las cabras estuvieron bajo manejo humano hace aproximadamente 10.200-9.600 años en las montañas Zagros centrales, en Irán», señala el investigador en paleogenómica de la University College Dublin y coautor del estudio, Kevin Daly. La agricultura y la cría de animales aparecieron en la península Ibérica hace unos 7.700-7.600 años, por lo que el cuero no procede de los primeros animales que pisaron el territorio.
Pedro Morell, investigador de la Universidad de Múnich y de la Universidad de Estocolmo que no ha participado en el trabajo, sitúa el fenómeno en un paquete más amplio: «Llegan a la vez, es el llamado paquete neolítico». «Las cabras domésticas aparecen en los yacimientos de Anatolia hace unos 8.000 años y apenas 500 años después ya están en Lisboa», añade. Sus pastores avanzaron por la costa en grupos pequeños: primero el sur de Francia, después el norte de Cataluña, Murcia y Huelva.
Preguntas frecuentes
¿Qué es lo que se ha encontrado en la Cueva de los Murciélagos?
Dos fragmentos de piel curtida de hace unos 7.200 años, según la datación por carbono-14, aparecidos entre las piedras de un muro minero del siglo XIX. El estudio, publicado en PLoS ONE, los describe como la evidencia de cuero más antigua conocida.
¿De qué animal era la piel?
De cabra doméstica. El análisis del pelo solo permitía hablar de un caprino, y fue el análisis genético el que descartó la cabra montés y confirmó la especie doméstica, emparentada con restos de Anatolia.
¿Se sabe quién llevaba esa prenda?
No se ha identificado a la persona. El cuero conserva ADN humano antiguo, lo que indica que estuvo en contacto con alguien enterrado en la cueva. Los autores creen que pudo formar parte de un peto de arquero.
¿Cuándo llegó el Neolítico a la península Ibérica?
La agricultura y la cría de animales aparecieron en la península hace aproximadamente 7.700-7.600 años, según recoge el estudio, que cita el manejo de cabras en las montañas Zagros, en Irán, hace 10.200-9.600 años.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












