En resumen
- El primer satélite del proyecto Suncatcher viaja en un cohete Falcon 9 lanzado desde California y lleva cuatro chips TPU, la base del hardware de IA de Google.
- El prototipo tiene una vida útil de un año y su potencia equivale a una sola de las miles de unidades de procesamiento de un gran centro de datos terrestre.
- Si el ensayo funciona, Google prevé enviar otros dos artefactos similares en 2027 para probar su sistema de comunicación.
- Poner un kilo en órbita cuesta hoy unos 3.000 dólares; para que los centros de datos espaciales sean rentables habría que rebajarlo a una décima parte, algo que Google no espera antes de mediados de la próxima década.
- Starcloud lanzó en noviembre de 2025 su primer satélite con una GPU de Nvidia; SpaceX ha pedido permiso para un millón de satélites y Blue Origin para una constelación de 51.600.
Un cohete Falcon 9 despega este jueves desde California con el primer satélite del proyecto Suncatcher, la iniciativa con la que Google quiere estudiar si es viable llevar centros de datos al espacio. El lanzamiento está previsto pasadas las ocho de la tarde, hora peninsular española.
¿Qué lleva a bordo el primer satélite de Google?
El satélite, construido en colaboración con la empresa espacial Planet Labs, incluye cuatro chips propios denominados unidades de procesamiento de tensor (TPU), el componente básico sobre el que se sostiene la inteligencia artificial de Google. Su potencia equivale a una sola de las miles de unidades de procesamiento que componen hoy un gran centro de datos terrestre. El artefacto tendrá una vida útil de un año y seguirá una órbita en la que sus paneles mirarán siempre al Sol, lo que maximiza la energía disponible: generará una cantidad equivalente a la que consume un microondas y podrá comunicarse con Gemini, la IA de la compañía, unos 15 minutos cada vez.
¿Qué quiere comprobar Google con este lanzamiento?
El objetivo declarado es entender si los chips de la compañía resisten las condiciones del espacio exterior sin fallar, en particular si les alcanza una tormenta solar. Si los resultados acompañan, la empresa planea enviar otros dos artefactos similares en 2027 para empezar a probar su sistema de comunicación.
¿Cuánto cuesta llevar servidores al espacio?
El precio actual de poner un kilo en órbita ronda los 3.000 dólares, gracias sobre todo a los cohetes reutilizables de SpaceX. Para que los centros de datos espaciales sean rentables habría que reducirlo a una décima parte, algo que Google no espera antes de mediados de la próxima década. El favorito para lograrlo es el Starship de Elon Musk, que ya alcanzó la órbita y desplegó 26 satélites en un vuelo anterior; el propio Musk ha afirmado que, si consigue ser totalmente reutilizable, podría rebajar el coste hasta unos 100 euros por kilo.
¿Qué otras empresas compiten por computar en órbita?
Google no es la primera en enviar servidores en miniatura al espacio. Starcloud lanzó en noviembre de 2025 su primer satélite con una unidad de procesamiento gráfico (GPU) de Nvidia y prevé un segundo para octubre. SpaceX ha solicitado permiso para lanzar un millón de satélites destinados a un centro de datos en órbita, para el que no maneja fechas, y Blue Origin, de Jeff Bezos, ha pedido licencia para una constelación de 51.600 satélites. Ninguna de las dos ha puesto aún prototipos en el espacio. El interés de estas compañías se enmarca en la pugna por el liderazgo en inteligencia artificial, un asunto que también ha marcado los encuentros entre Estados Unidos y China.
¿Sustituirán los satélites a los centros de datos terrestres?
No. El plan que manejan las tecnológicas no es replicar en órbita las grandes instalaciones terrestres, sino crear redes de cientos de satélites comunicados por láser capaces de asumir tareas de computación, archivar datos o servir de respaldo si caen los servidores de tierra. Quedan retos por resolver: los fallos de los chips por la radiación espacial, la rápida obsolescencia de los procesadores y el coste. La refrigeración es otro obstáculo: en el espacio no hace falta el agua que consumen los centros de datos terrestres, porque la temperatura media está por debajo de los 100 grados bajo cero, pero el vacío impide disipar el calor que genera la computación, lo que obliga a instalar sistemas adicionales y limita por ahora la capacidad de cálculo.
Google calcula que su línea de investigación puede ocupar unos 15 años, el mismo tiempo que separó los inicios de los coches sin conductor de su filial Waymo en 2009 del medio millón de pasajeros semanales que registra hoy.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el proyecto Suncatcher de Google?
Es una iniciativa de investigación a largo plazo con la que Google estudia si es viable desplegar centros de datos en el espacio. Su primer paso es un satélite con cuatro chips TPU lanzado en un Falcon 9 desde California.
¿Qué potencia tiene el satélite que ha lanzado Google?
Equivale a una sola de las miles de unidades de procesamiento que integran un gran centro de datos terrestre y genera una energía similar a la de un microondas. Su vida útil prevista es de un año.
¿Cuándo habrá centros de datos en órbita de forma comercial?
No hay fechas. Google calcula que su investigación puede ocupar unos 15 años y sostiene que, en el mejor de los casos, esta capa de servidores espaciales sería un complemento de la terrestre, no un sustituto.
¿Por qué las tecnológicas quieren poner servidores en el espacio?
Buscan reducir los impactos sociales y ambientales de las grandes infraestructuras en tierra y aprovechar que en el espacio no se necesita agua para refrigerar. El coste de lanzamiento y la disipación del calor en el vacío son los principales obstáculos.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Earth Space — NASA / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












