En resumen
- El estudio, publicado en la revista Science, siguió a 171 adultos sanos que recibieron una vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2.
- Los participantes que desarrollaron fiebre —un aumento de al menos 0,8 ºC— tenían inflamación intestinal de bajo grado y microbiomas ricos en bacterias de la familia Lachnospiraceae, productoras de flagelina.
- En ratones libres de gérmenes, los microbiomas humanos asociados a la fiebre transfirieron una respuesta vacunal más intensa.
- Una cohorte independiente de más de un millar de adultos mostró mayor abundancia de un tipo de Lachnospiraceae en quienes notificaron fiebre, cefalea y dolor muscular.
- La observación sobre dietas vegetarianas o veganas y menos fiebre se basa en datos autodeclarados de solo 46 participantes.
Un equipo liderado por Ruth Ley, del Instituto Max Planck de Biología (Alemania), ha encontrado que ciertas bacterias del intestino se asocian con más reacciones adversas, como la fiebre, tras recibir una vacuna de ARNm contra el SARS-CoV-2. El estudio, publicado en la revista Science, siguió a 171 adultos sanos.
¿Qué se ha observado en los 171 participantes?
Los vacunados que desarrollaron fiebre —un aumento de la temperatura de al menos 0,8 ºC— presentaban dos características: una inflamación intestinal de bajo grado y un microbioma digestivo rico en bacterias de la familia Lachnospiraceae. Estos microorganismos producen flagelina, una sustancia capaz de activar vías inmunitarias inflamatorias e intensificar las reacciones asociadas a la vacuna.
¿Se ha demostrado que el microbioma causa esas reacciones?
Para comprobar si la asociación implicaba causalidad, los autores hicieron experimentos. Los microbiomas humanos vinculados a la fiebre provocaron respuestas inflamatorias más intensas en organoides intestinales humanos y transfirieron una respuesta vacunal más fuerte a ratones libres de gérmenes. “Nuestros experimentos sugieren que esta flagelina microbiana contribuye a un estado de mayor predisposición inflamatoria”, expone Ley.
En una cohorte independiente de más de un millar de adultos vacunados, un tipo de bacteria de la familia Lachnospiraceae era más abundante en quienes notificaron reacciones sistémicas como fiebre, cefalea y dolor muscular. La autora señala que el mecanismo “podría extenderse más allá de la fiebre a reacciones sistémicas a las vacunas en general”. Las cohortes amplias como esta dependen de repositorios biomédicos: Europa ha destinado 65 millones de euros a blindar bases de datos biomédicas.
¿Qué papel tiene la dieta?
En experimentos in vitro, ciertos aditivos alimentarios aumentaron la producción de flagelina, y una dieta de estilo occidental exacerbó las reacciones a la vacuna en ratones. Los participantes con dietas vegetarianas o veganas tenían menos probabilidades de presentar fiebre, aunque el dato procede de información autodeclarada de solo 46 personas. “No hemos demostrado que modificar la dieta de una persona antes de la vacunación prevenga los efectos secundarios”, aclara Ley, que sitúa esa comprobación como paso pendiente en seres humanos. El estudio no establece pautas de dieta ni recomendaciones de vacunación; cualquier decisión al respecto corresponde a un profesional sanitario.
¿Qué otras causas influyen?
Ley matiza que el microbioma no es la única explicación: la edad, el sexo, la exposición previa al antígeno, el tipo de vacuna y el estado inmunitario de cada persona también influyen, y considera improbable que la flagelina sea el único mecanismo dentro del propio microbioma. Otras investigaciones siguen esa pista de factores biológicos individuales, como el análisis del ADN de Jonathan, la tortuga de 194 años, en busca de claves de la longevidad.
¿Por qué importa para la vacunación?
La investigación recuerda que la vacunación ha evitado la muerte de más de 154 millones de personas en el mundo en medio siglo. El temor a los efectos secundarios alimenta parte de la reticencia a las vacunas, un fenómeno que la Organización Mundial de la Salud incluye entre los 10 principales riesgos para la salud mundial. Los autores sostienen que predecir y controlar el riesgo de reacciones adversas puede abrir la puerta a estrategias dirigidas al microbioma.
¿Qué dicen voces independientes?
Yvelise Barrios, del grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Inmunología, considera que los hallazgos “podrían formar parte de la explicación, aunque no sea el cuadro completo” y plantea dudas sobre su repercusión real: “Desde la realidad del día a día, dudo que esto sea un antes y un después”.
Preguntas frecuentes
¿El microbioma intestinal influye en los efectos secundarios de las vacunas?
Un estudio publicado en Science encontró que los adultos vacunados con fiebre tras la vacuna de ARNm tenían microbiomas ricos en bacterias Lachnospiraceae productoras de flagelina y una inflamación intestinal de bajo grado. Los autores describen una asociación y experimentos en organoides y ratones, no una causa única.
¿Cuántas personas participaron en el estudio?
El análisis principal siguió a 171 adultos sanos vacunados con ARNm contra el SARS-CoV-2 y se complementó con una cohorte independiente de más de un millar de adultos vacunados.
¿Cambiar la dieta evita las reacciones a la vacuna?
La autora del estudio, Ruth Ley, afirma que no han demostrado que modificar la dieta antes de la vacunación prevenga los efectos secundarios. En ratones, una dieta de estilo occidental exacerbó las reacciones, pero esa comprobación en personas está pendiente.
¿En qué se probó el mecanismo de la flagelina?
En organoides intestinales humanos y en ratones libres de gérmenes, a los que se transfirieron microbiomas humanos asociados a la fiebre y que mostraron una respuesta vacunal más intensa.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












