En resumen
- El estudio se publica en Nature y analiza más de 1,3 millones de células de cerebros donados por 284 personas neurotípicas de entre 0 y 97 años.
- Los cambios moleculares ligados al desarrollo fueron especialmente marcados en las neuronas; en etapas tardías, en la glía, con alteraciones en la actividad inmunitaria y en las respuestas al estrés celular.
- El atlas identifica los 24 años como un punto de inflexión a partir del cual la composición celular de la corteza prefrontal se mantiene mayoritariamente estable.
- La investigación la dirige Panos Roussos, del Centro de Neurogenómica de las Enfermedades de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, y forma parte del Consorcio PsychAD.
- El interés por esta región se remonta a 1848, cuando un accidente dañó la corteza prefrontal de Phineas Gage y alteró su conducta.
El Consorcio PsychAD ha publicado en Nature un atlas genómico y celular de la corteza prefrontal dorsolateral construido con más de 1,3 millones de células procedentes de cerebros donados por 284 personas neurotípicas, con un desarrollo neurológico estándar, de entre 0 y 97 años. El trabajo lo dirige el psiquiatra Panos Roussos, del Centro de Neurogenómica de las Enfermedades de la Facultad de Medicina Icahn de Mount Sinai, en Estados Unidos.
¿Qué cambios encuentra el atlas a lo largo de la vida?
Los investigadores midieron la actividad génica en esas células e identificaron cambios moleculares extensos durante el desarrollo, una etapa de relativa estabilidad en la juventud y la edad adulta, y nuevos cambios en la última etapa de la vida. Roussos explica que los cambios ligados al desarrollo fueron “especialmente acusados” en las neuronas, mientras que en etapas posteriores los más marcados aparecieron en la glía, las células que dan soporte, aíslan y protegen a las neuronas, con alteraciones en la actividad inmunitaria y en las respuestas al estrés celular. El estudio forma parte de una colección de artículos publicados en revistas del grupo Nature que mapean la arquitectura molecular y celular de los trastornos cerebrales. Otras líneas de investigación sobre cognición analizan procesos más acotados, como el trabajo que describe cómo perros y humanos se guían por las consonantes para segmentar el habla.
¿Por qué los 24 años aparecen como punto de inflexión?
El atlas señala los 24 años como el momento a partir del cual la composición celular de la corteza prefrontal se mantiene mayoritariamente estable. Roussos matiza que eso no equivale a una madurez cerebral completa ni marca el final de la adolescencia: “Este hallazgo ayuda a describir la cronología del desarrollo celular. No debe considerarse un límite universal para la edad adulta”, afirma. Añade que los propios resultados del estudio muestran que el cerebro sigue experimentando cambios moleculares durante gran parte de la vida.
¿Qué dicen otros investigadores?
Marta Nieto, que lidera el grupo Desarrollo de la Corteza Cerebral en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), señala en declaraciones al portal SMC que el valor del trabajo está en poder seguir por separado cómo cambia con la edad cada población celular. “En lugar de observar el envejecimiento del tejido cerebral como un fenómeno único, los investigadores pueden reconstruir qué les ocurre a las neuronas, los astrocitos, los oligodendrocitos o la microglía a lo largo de prácticamente un siglo de vida humana”, expone. Según Nieto, el enfoque desplaza la mirada: para entender por qué las neuronas se vuelven vulnerables con la edad quizá haya que atender también a cómo envejecen las células que las alimentan y protegen.
¿De dónde viene el interés por la corteza prefrontal?
Roussos describe esta región como el centro de control de las funciones ejecutivas, implicada en planificar, tomar decisiones, centrar la atención y adaptar el comportamiento. La idea de que cumple un papel central en la cognición humana se consolidó tras el accidente de Phineas Gage en 1848, cuando una barra de hierro le atravesó el cráneo y le dañó la corteza prefrontal: Gage sobrevivió, pero su conducta cambió y pasó de ser un capataz responsable a mostrarse irrespetuoso e incapaz de contener sus emociones. En esa época la región se consideraba una zona no funcional del cerebro. El científico sostiene que el atlas servirá como referencia para estudiar cómo las distintas cronologías biológicas se relacionan con la salud y la enfermedad. En Nature se han publicado otros trabajos que buscan indicios tempranos de vulnerabilidad, como el estudio que asocia el abuso financiero a señales previas.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el atlas de la corteza prefrontal publicado en Nature?
Es un mapa genómico y celular de la corteza prefrontal dorsolateral elaborado con más de 1,3 millones de células de cerebros donados. Describe cómo cambia la actividad génica de los distintos tipos celulares a lo largo de la vida.
¿Cuántas células y cuántos cerebros analiza el estudio?
Los investigadores midieron la actividad génica en más de 1,3 millones de células procedentes de los cerebros donados por 284 personas neurotípicas de entre 0 y 97 años.
¿Significa eso que el cerebro madura a los 24 años?
No. Los autores señalan los 24 años como el punto a partir del cual la composición celular de la corteza prefrontal se mantiene mayoritariamente estable, pero aclaran que no es un límite universal de la edad adulta ni el final de la adolescencia.
¿En qué se diferencian los cambios en neuronas y en glía?
Durante el desarrollo, los cambios moleculares más acusados aparecen en las neuronas. En etapas tardías de la vida, los más marcados se producen en la glía, con alteraciones en la actividad inmunitaria y en las respuestas al estrés celular.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












