En resumen
- El estudio, publicado en la revista Science, comparó las respuestas electroencefalográficas de 20 adultos y 20 perros de compañía.
- Los participantes escucharon secuencias continuas de palabras sin sentido de tres sílabas con patrones basados en consonantes, en vocales o sin patrón consistente.
- Los cerebros de ambas especies segmentaron mejor el flujo del habla cuando el patrón recurrente estaba formado por consonantes.
- El autor principal es Attila Andics, neuroetólogo de la Universidad de Loránd, en Hungría, y Dorottya Rácz es coautora.
- Juan Manuel Toro, del Center for Brain and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra, había descrito un sesgo consonántico en ChatGPT.
Un equipo de la Universidad de Loránd, en Hungría, publica en la revista Science un estudio que compara la actividad cerebral de 20 adultos y 20 perros de compañía mientras escuchaban palabras sin sentido. Los cerebros de ambas especies segmentaron mejor el flujo del habla cuando el patrón recurrente estaba formado por consonantes.
¿Qué se ha medido exactamente?
Los participantes escucharon secuencias continuas de palabras sin sentido de tres sílabas mientras un electroencefalograma registraba su actividad cerebral. Unas secuencias seguían patrones basados en consonantes, otras en vocales y un tercer conjunto no presentaba patrones consistentes. Los investigadores compararon directamente las respuestas electroencefalográficas de los 20 adultos y los 20 perros.
¿Qué han encontrado?
“Al igual que los humanos, los cerebros de los perros segmentaban mejor el flujo continuo del habla en palabras cuando el patrón recurrente, es decir, el esqueleto de la palabra, estaba formado por consonantes”, explica Dorottya Rácz, coautora del estudio. “Encontramos sorprendentes similitudes en la forma en que ambas especies procesaban estas secuencias de habla.”
¿Por qué estudiar perros y no animales de laboratorio?
“Constituyen un modelo muy útil para investigar estas cuestiones porque, a diferencia de los animales de laboratorio, escuchan el habla humana a diario”, señala Attila Andics, autor principal y neuroetólogo en la Universidad de Loránd. El trabajo sugiere que la simple exposición regular al habla puede remodelar el funcionamiento del cerebro y que ciertos sesgos de procesamiento del lenguaje pueden desarrollarse sin necesidad de capacidades lingüísticas complejas.
¿Qué relación tiene con la inteligencia artificial?
Juan Manuel Toro, profesor en el Center for Brain and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra, presentó el año pasado un estudio según el cual ChatGPT había acabado desarrollando también un sesgo de preferencia consonántica. Su trabajo se cita como referencia en la investigación que lidera Andics. Otras capacidades atribuidas a los modelos de lenguaje se han comunicado con cautela: OpenAI afirmó que su IA resolvió 100 problemas matemáticos abiertos.
En matemáticas, parte de ese debate se centra en si estos sistemas pueden producir demostraciones comprobables con herramientas de verificación formal: la IA ya genera demostraciones matemáticas verificables con Lean.
¿Qué se sabía hasta ahora?
La preferencia consonántica se empezó a estudiar hace 20 años en bebés, como estrategia para empezar a reconocer palabras, y se mantiene en la edad adulta. Otros trabajos señalaron la prosodia, el ritmo del habla, como herramienta útil en niños para empezar a entender a sus mayores. Toro también la estudió en ratas y encontró el mismo patrón de respuestas, lo que sugería que el mecanismo que usan los bebés para procesar la prosodia procede de mecanismos compartidos con otros animales.
¿Qué no dice el estudio?
El trabajo no muestra que los perros entiendan el significado de las palabras ni que dispongan de un sistema lingüístico complejo: el sesgo consonántico aparece en secuencias sin sentido. La muestra analizada es de 20 adultos y 20 perros de compañía. El origen biológico del lenguaje sigue siendo una pregunta abierta, según el material del estudio: no se sabe si es una habilidad únicamente humana, si existe una programación para ella o si es cultural y aprendida.
Preguntas frecuentes
¿Qué demuestra el estudio publicado en Science sobre los perros?
Que los perros, igual que los humanos, segmentan mejor el flujo continuo del habla cuando el patrón recurrente son las consonantes. La investigación comparó las respuestas electroencefalográficas de 20 adultos y 20 perros de compañía.
¿Significa esto que los perros entienden las palabras?
No. El estudio no evalúa el significado: las secuencias eran palabras sin sentido de tres sílabas, y los autores señalan que el sesgo consonántico puede aparecer sin capacidades lingüísticas complejas.
¿Quién firma la investigación?
Un equipo liderado por Attila Andics, neuroetólogo de la Universidad de Loránd, en Hungría, con Dorottya Rácz como coautora, publicado en la revista Science.
¿Qué relación tiene este hallazgo con la inteligencia artificial?
El estudio de Juan Manuel Toro sobre el sesgo consonántico en ChatGPT se cita como referencia en el trabajo con perros. Ambos resultados apuntan a que la experiencia con el lenguaje basta para que aparezca ese sesgo.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












