En resumen
- El Club de Ciencias, fundado en mayo por Claudia Rebollo, envía cada mes una carta a casi 200 suscriptoras por unos 10 euros mensuales.
- Cada envío incluye una carta escrita, dos ilustraciones, un marcapáginas, pegatinas, postales y alguna sorpresa, todo realizado por Rebollo.
- Los temas tratados hasta ahora incluyen células vegetales, espacio, océano y cerebro; en octubre, por Halloween, el envío se centró en la araña y el uso de su tela en medicina regenerativa.
- Rebollo, nacida en 2000, es ingeniera de materiales y antes creó el pódcast ‘Quiero ser ingeniera’, con entrevistas a mujeres del ámbito STEM.
- Sabela Rodríguez, maestra de primaria de 26 años en Hío, en Cangas de Morrazo (Pontevedra), usa los materiales del club con su alumnado.
Claudia Rebollo, ingeniera de materiales nacida en 2000, fundó en mayo el Club de Ciencias, un club postal que cada mes envía una carta con ilustraciones, un marcapáginas y juegos a casi 200 suscriptoras. El envío cuesta unos 10 euros al mes y cada edición gira en torno a un tema científico distinto.
¿Qué incluye cada envío del Club de Ciencias?
Cada mes, Rebollo escribe una carta, dibuja dos ilustraciones y añade un marcapáginas, además de pegatinas, postales y alguna sorpresa. Todo el material lo realiza ella. El repertorio de temas ha incluido las células vegetales, el espacio, el océano y el cerebro. En octubre, coincidiendo con Halloween, dedicó el envío a la araña y a los beneficios de su tela en medicina regenerativa.
¿Cómo se convierte un tema científico en un juego?
Cada carta incorpora datos científicos y actividades. En el envío sobre el cerebro incluyó un comecocos que, al abrirse, planteaba preguntas sobre el tema. El mes del océano, las suscriptoras debían reflotar un submarino respondiendo cuestiones como a cuántos metros de profundidad se pierde la luz del sol, cómo funcionan las corrientes marinas o si existen vegetales incapaces de hacer la fotosíntesis. En julio, el tema fue la tecnología que hay detrás de un tomate y el envío llegó con semillas para plantar.
¿Quiénes reciben las cartas?
Entre las casi 200 suscriptoras hay perfiles distintos. Nerea Sánchez, de 23 años, trabaja en anatomía patológica en un hospital madrileño y estudia Biología Sanitaria. «Yo ya estaba metida en la ciencia, pero esto te anima mucho a ver otros perfiles», relata. Julieta Alonso, de 15 años y vecina de Málaga, cursa cuarto de la ESO y asegura que el club le ha ayudado a elegir asignaturas: «Gracias al club he conocido carreras de ciencias. A mí me ha ayudado a elegir las optativas del colegio».
¿Por qué una carta de papel y no una pantalla?
Rebollo explica que la idea es que quien recibe la carta tenga «un rato de poder estar a tu bola y huir del scroll infinito». La divulgadora cuenta que muchas suscriptoras le dicen que esperan el envío y miran el buzón para comprobar si ya ha llegado. Sánchez valora esa parte manual: «Yo agradezco mucho esa parte manual de la carta. Claudia es muy detallista y lo hace muy bonito».
¿Sirve para fomentar vocaciones científicas?
Rebollo ya había creado el pódcast ‘Quiero ser ingeniera’, en el que entrevista a mujeres del ámbito STEM, antes de lanzar el club. Su objetivo declarado es fomentar esas vocaciones, sobre todo entre las más pequeñas. Sabela Rodríguez, maestra de primaria de 26 años en Hío, en Cangas de Morrazo (Pontevedra), lee los materiales con su alumnado: «Son niños muy interesados en la ciencia y me pareció una idea genial de hacer ver que las chicas también tienen un lugar en la ciencia». La docente añade que la ciencia está cerca del juego y que «nace de la hipótesis, tanto la correcta como la incorrecta».
Los referentes femeninos son un eje habitual de este tipo de iniciativas divulgativas, del mismo modo que lo son en la cobertura de premios científicos: el CNIO decidió crear un premio con el nombre de la bióloga Marta Shahbazi y los Nobel 2026 reconocieron los neutrinos de IceCube, la optogenética y la quiralidad. En el caso del Club de Ciencias, la vía elegida es una carta mensual que llega al buzón y que, según su fundadora, busca ofrecer un rato lejos de la pantalla.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el Club de Ciencias de Claudia Rebollo?
Es un club postal fundado en mayo por la ingeniera de materiales Claudia Rebollo que envía cada mes una carta con ilustraciones, un marcapáginas, pegatinas y actividades sobre un tema científico a casi 200 suscriptoras.
¿Cuánto cuesta suscribirse al Club de Ciencias?
El envío mensual cuesta unos 10 euros e incluye una carta escrita, dos ilustraciones, un marcapáginas, postales, pegatinas y alguna sorpresa.
¿Qué temas científicos trata cada carta?
Hasta ahora ha tratado células vegetales, espacio, océano, cerebro y, en octubre, la araña y los usos de su tela en medicina regenerativa.
¿Quién usa el material del club en clase?
Sabela Rodríguez, maestra de primaria de 26 años en Hío, en Cangas de Morrazo (Pontevedra), lee y trabaja los materiales con su alumnado cada mes.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












