En resumen
- El estudio analizó el genoma de 212 individuos enterrados en 31 necrópolis de España entre los siglos I y VIII.
- Alanos, suevos y visigodos contribuyeron en torno a un 15% al acervo genético de la población peninsular.
- En la misma época, las invasiones anglosajonas reemplazaron la identidad genética local en un 50%.
- Dos hermanos de la élite enterrados en el siglo V aparecieron a 725 kilómetros de distancia, en Mérida e Ildum.
- El trabajo se publica en la revista Cell con participación de la Universidad de Harvard, el Instituto Max Planck y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.
El mayor estudio genético sobre la Hispania romana y posromana publicado hasta la fecha, en la revista Cell, ha analizado el genoma de 212 individuos enterrados en 31 necrópolis de España entre los siglos I y VIII. Su conclusión principal es que alanos, suevos y visigodos solo contribuyeron en torno a un 15% al acervo genético de la población peninsular.
¿Qué ha encontrado el estudio exactamente?
El trabajo reconstruye la estructura genética de la población peninsular desde el esplendor de Hispania hasta la formación de los reinos germánicos. Las muestras proceden de cuatro zonas: Mérida, la costa sureste, el noreste en torno a la antigua Tarraco y la cuenca del Ebro. Los análisis indican que la diversidad genética de la Hispania romana fue mayor que en épocas posteriores y también mayor que en la actualidad, con un fuerte influjo migratorio primero desde el este del Mediterráneo y después desde el norte de África. Los autores describen movimientos de población entre las ciudades del imperio que acercaron las dos orillas del Estrecho de Gibraltar más que en ningún otro momento de la historia.
La arqueogenética ya había mostrado su capacidad para reconstruir poblaciones históricas a partir de restos óseos: 120 esqueletos de Tudela trazaron la dieta y la identidad de la morería de esa ciudad navarra.
¿Por qué no hubo un reemplazo como en el resto de Europa?
En la misma época, las invasiones anglosajonas reemplazaron la identidad genética local en un 50% y los eslavos protagonizaron un reemplazo similar en los Balcanes. En la península Ibérica, alanos, suevos y visigodos introdujeron nuevas ascendencias, pero su impacto demográfico fue mucho menor. Parte de la explicación es numérica: se estima que la población de Hispania podía rondar los seis millones de habitantes a la llegada de los visigodos, frente a unos 100.000 de estos. El genetista Carles Lalueza-Fox describe ese colectivo como «pequeño» y añade que además se mantuvo separado.
¿Quiénes eran los dos hermanos enterrados a 725 kilómetros?
El hallazgo más llamativo del trabajo son un hombre y una mujer enterrados con honores y joyas casi idénticas en torno al siglo V, cuyas tumbas están separadas por 725 kilómetros. Una estaba en Augusta Emerita, la actual Mérida; la otra, junto a una calzada romana en Ildum, en la costa mediterránea. El ADN muestra que eran hermanos, la mayor distancia registrada entre dos personas tan emparentadas en un estudio de este tipo. Lalueza-Fox señala que ambos eran inmigrantes de primera generación de la élite y plantea que el caso podría corresponder a un capítulo desconocido de la expansión de los suevos; la mujer posiblemente se dirigía a Tarraco.
¿Qué revelan las «princesas suevas» de Mérida?
El estudio también analizó el genoma de nueve mujeres enterradas con abundantes joyas en el siglo V en Augusta Emerita. Las riquezas de sus tumbas hicieron pensar que pertenecían a una élite llegada del norte de Europa, pero el análisis demuestra que al menos una tenía ascendencia local, lo que apunta a posibles matrimonios entre suevos e hispanorromanos poderosos. Varias murieron en el mismo periodo, algo que los investigadores vinculan con una posible lucha por la sucesión.
¿Quién firma la investigación?
La firman, entre otros, David Reich, de la Universidad de Harvard y coautor principal, y Pablo Carrión, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y primer autor, con participación del Instituto de Biología Evolutiva de Cataluña y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, que dirige Lalueza-Fox. Reich afirma que «vemos migración y nuevas ancestralidades, pero no reemplazo de la población ni un impacto demográfico a gran escala». Carrión añade: «Lo que más nos ha sorprendido es el contraste de los dos procesos».
Preguntas frecuentes
¿Cuánto ADN aportaron los visigodos a la península Ibérica?
El estudio publicado en Cell calcula que alanos, suevos y visigodos contribuyeron en torno a un 15% al acervo genético de la población peninsular, frente al 50% de reemplazo registrado por las invasiones anglosajonas en otros territorios.
¿Dónde se ha publicado el estudio sobre la genética de la Hispania romana?
En la revista Cell. Analiza el genoma de 212 individuos de 31 necrópolis españolas de los siglos I a VIII, en Mérida, la costa sureste, el noreste en torno a Tarraco y la cuenca del Ebro.
¿Eran hermanos los dos enterrados a 725 kilómetros de distancia?
El análisis de ADN indica que sí. Eran un hombre y una mujer de la élite, inmigrantes de primera generación enterrados en el siglo V, uno en Mérida y otra junto a una calzada romana en Ildum.
¿Quién dirigió la investigación?
David Reich, de la Universidad de Harvard, es coautor principal, y Pablo Carrión, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, es primer autor. Participan el Instituto de Biología Evolutiva de Cataluña y el Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












