En resumen
- Los restos se hallaron en la cueva de Shanidar, a 105 kilómetros al noreste de Mosul (Irak), y el estudio se publica en la revista Scientific Reports.
- Del individuo, llamado Shanidar A, se conservan la mano derecha casi completa, dos costillas del lado izquierdo, un fragmento del costillar derecho, la escápula izquierda y seis dientes delanteros.
- El equipo estima que tenía en torno a 45 años y que murió hace unos 75.000 años por el impacto de una lanza en el omóplato izquierdo, sin señales de cicatrización posterior.
- Un incisivo partido longitudinalmente indica un golpe fuerte en la cara del que el individuo se recuperó, según la primera autora, Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge.
- Nohemi Sala, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), señala que el análisis no permite distinguir un ataque de un accidente de caza.
Un equipo de investigación ha descrito en la revista Scientific Reports los restos de un neandertal hallado en la cueva de Shanidar, a 105 kilómetros al noreste de Mosul (Irak), que murió hace unos 75.000 años por el impacto de una lanza en el omóplato izquierdo, después de haberse recuperado de una lesión grave en la cara. Los investigadores lo llaman Shanidar A.
¿Qué restos se han encontrado de Shanidar A?
Del cuerpo se conservan la mano derecha casi completa, dos costillas del lado izquierdo, un fragmento del costillar derecho, la escápula u omóplato izquierdo y seis dientes delanteros. A partir del análisis arqueológico, tafonómico y forense, el equipo sitúa al individuo en torno a los 45 años, una edad avanzada para el estándar neandertal, y con sarro en toda la dentición. Su sexo no se ha podido determinar.
¿Lo mató una lanza o fue un accidente de caza?
El orificio de la escápula izquierda es redondo y presenta fracturas radiales, un patrón que las autoras del estudio describen como propio de un trauma perimortem. La trayectoria, de adelante hacia atrás y desde una posición elevada, atraviesa la zona donde está el corazón, y no hay señales de cicatrización posterior.
Nohemi Sala, investigadora del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y coautora, advierte de que el análisis no permite distinguir un ataque de un accidente: «No sabemos si lo lancearon; de su análisis, no podemos diferenciarlo de un accidente de caza». Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge y primera autora, sostiene que el daño se asemeja más a las heridas experimentales de una lanza de empuje que de una arrojadiza, lo que exige estar muy cerca y de frente a la víctima.
¿Qué se sabe de la herida anterior?
Uno de los incisivos está partido longitudinalmente, de arriba abajo, y varios dientes presentan señales de haberse desplazado de sitio. Para Pomeroy, partir un diente de esa manera requiere un golpe fuerte en la cara, aunque no puede determinarse si fue intencionado o accidental. La lesión debió de doler y exigir cuidados, incluida la alimentación durante un tiempo. Sala resume: «Se curó de esta lesión, cuidaron de él», y añade que tras la herida mortal volvieron a ocuparse de su cuerpo.
¿Por qué importa la cueva de Shanidar?
En esa misma cueva, el arqueólogo estadounidense Ralph Solecki descubrió parte de los esqueletos de diez neandertales cuyo enterramiento contribuyó a cambiar la imagen que la ciencia tenía de ellos. Shanidar A fue el primero en ser enterrado allí, de ahí su letra. El hallazgo se suma a otras evidencias sobre este grupo humano, como el uso del fuego, una dieta variada o la presencia de su genética en poblaciones actuales.
La arqueología reconstruye a veces la vida de un individuo a partir de unos pocos huesos, y otros fósiles también han obligado a revisar ideas asentadas, como el fósil chino que apunta a un ave del Jurásico que no volaba.
¿Qué no se puede afirmar con estos restos?
El equipo no puede confirmar que la herida de lanza fuera un acto violento ni que el golpe en la cara fuera intencionado. Tampoco puede saber quién prestó los cuidados ni cómo se organizaba la comunidad. Lo que sostienen las autoras es que el individuo sobrevivió a una lesión grave y que fue enterrado en el mismo lugar que otros miembros del grupo.
El cuidado prolongado de un herido implica vínculos sostenidos dentro del grupo. La investigación sobre redes sociales en poblaciones actuales muestra hasta qué punto la percepción de cada persona difiere de la realidad, como ocurre con el 40% de los amigos que alguien cree tener y que no lo ven así.
Preguntas frecuentes
¿Quién era Shanidar A?
Es un neandertal de unos 45 años cuyos restos parciales se hallaron en la cueva de Shanidar, en el norte de Irak. Fue el primero en ser enterrado en ese lugar, según el estudio publicado en Scientific Reports.
¿Cómo murió el neandertal de Shanidar A?
Un orificio redondo en su omóplato izquierdo, sin señales de cicatrización, indica el impacto de una lanza hace unos 75.000 años. Las autoras no descartan que fuera un accidente de caza.
¿Los neandertales cuidaban a sus heridos?
Los restos analizados muestran que este individuo se recuperó de un golpe grave en la cara que le partió un incisivo y que probablemente necesitó cuidados y alimentación durante un tiempo, según las investigadoras.
¿Dónde se publicó el estudio?
En la revista Scientific Reports. La primera autora es Emma Pomeroy, de la Universidad de Cambridge, y entre las coautoras figuran Nohemi Sala y Ana Pantoja, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












