En resumen
- Los trastornos de dolor funcional son dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, según la revisión publicada en la revista Science.
- El 90% de los pacientes con fibromialgia son mujeres, y la endometriosis afecta al 11% de las mujeres en edad reproductiva.
- La revisión la firma, entre otras autoras, Holly Ingraham, investigadora de la Universidad de California.
- Un estudio citado en la revisión indujo dolor en ratones libres de microbios mediante el trasplante de heces de mujeres con fibromialgia.
- Las autoras proponen incorporar el estado hormonal al diseño de los ensayos clínicos sobre dolor.
Una revisión publicada este jueves en la revista Science repasa los mecanismos biológicos que explican por qué el dolor crónico es más frecuente en mujeres. El trabajo, firmado, entre otros autores, por Holly Ingraham, de la Universidad de California, sostiene que las vías hormonales, genéticas, inmunitarias y neuronales actúan de forma interconectada.
¿Cuánto más frecuente es el dolor en mujeres?
Los trastornos de dolor funcional, aquel que aparece sin una enfermedad o un daño físico que lo explique, son dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres. En la fibromialgia, el 90% de los pacientes son mujeres. La endometriosis afecta al 11% de las mujeres en edad reproductiva. Hasta hace pocos años, recuerda la revisión, esas diferencias se atribuían a factores psicológicos o a una supuesta mayor sensibilidad femenina.
¿Qué papel juegan las hormonas?
Las fluctuaciones hormonales influyen en la sensibilidad al dolor. En la endometriosis, el dolor pélvico se intensifica a menudo durante la menstruación y, en algunas pacientes, también en la ovulación. En el síndrome de intestino irritable se observan cambios en la sensibilidad al dolor ligados al ciclo menstrual. Las autoras plantean que podrían existir vías celulares comunes sensibles a las hormonas. Los estrógenos están en el punto de mira: según un estudio citado por la revisión, esa hormona aumenta la sensibilidad al dolor en el intestino femenino, un mecanismo que existe también en hombres pero que «nunca es funcional porque no están expuestos a altos niveles de estrógeno circulante», explica Ingraham. La investigación sobre salud hormonal femenina arrastra carencias prolongadas, visibles por ejemplo en la crisis de fármacos para la menopausia que afecta a seis tratamientos.
¿Qué relación tiene el microbioma intestinal?
El microbioma, el ecosistema de microorganismos que puebla el intestino, aparece como otro nodo de esas redes. Los científicos creen que los estrógenos pueden generar productos metabólicos dentro de ese universo microbiano que desencadenan hipersensibilidad al dolor. La revisión cita un estudio en el que el trasplante de heces procedentes de mujeres con fibromialgia a ratones libres de microbios indujo dolor y alteraciones inmunitarias similares a las de las pacientes humanas. Son resultados obtenidos en animales, no en personas.
¿Por qué las autoras hablan de una «caja negra»?
El texto describe el dolor crónico que sufren millones de mujeres como una «inexplorada caja negra» llena de incógnitas y prejuicios. «Las mujeres aguardan con urgencia respuestas concretas que ayuden a eliminar el enfoque habitual de ‘todo está en tu cabeza'», escriben. Las autoras piden además reducir la espera entre la aparición de los síntomas y el diagnóstico o el tratamiento.
¿Qué pide la revisión para los próximos estudios?
Ingraham defiende que el dolor crónico debe investigarse como una afección que afecta a todo el organismo, en lugar de centrarse en un solo tipo de célula o sistema biológico, y reclama incorporar el estado hormonal al diseño de los ensayos clínicos. La caracterización de tejidos célula a célula es una de las herramientas que sostienen ese tipo de abordajes, como muestra el atlas de 1,3 millones de células de la corteza prefrontal.
¿Qué dicen los especialistas que no firman la revisión?
Javier Rivera, director de la Unidad de Reumatología y Fibromialgia del Instituto Nacional del Dolor, recuerda en declaraciones al portal Science Media Center que no existen tratamientos para el dolor crónico que controlen el síntoma de forma satisfactoria, pero que los nuevos hallazgos sobre los mecanismos implicados abren la puerta a nuevas estrategias. En síndromes como la fibromialgia, las cefaleas y el dolor crónico de la artrosis, «la evidencia científica sobre los mecanismos fisiopatológicos implicados es más limitada, pero probablemente sean los mismos», matiza.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el dolor crónico es más frecuente en mujeres?
Una revisión publicada en Science señala que intervienen mecanismos hormonales, genéticos, inmunitarios y neuronales que se influyen entre sí, y descarta que las hormonas sexuales por sí solas expliquen la diferencia.
¿Qué relación hay entre los estrógenos y el dolor?
Según un estudio citado en la revisión, los estrógenos aumentan la sensibilidad al dolor en el intestino femenino; el mecanismo también existe en hombres, pero no se activa porque no están expuestos a niveles altos de estrógeno circulante.
¿Se ha probado en personas que el microbioma cause dolor?
No. El experimento citado trasplantó heces de mujeres con fibromialgia a ratones libres de microbios y les indujo dolor y alteraciones inmunitarias. Son resultados en animales, no en humanos.
¿En qué revista se publicó la revisión y quién la firma?
Se publicó en la revista Science y la firma, entre otras autoras, Holly Ingraham, investigadora de la Universidad de California.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












