Por Michael Zhuang
La Casa Blanca ha emitido un memorando duramente redactado acusando a entidades vinculadas a China de robar sistemáticamente tecnología de inteligencia artificial (IA) estadounidense a “escala industrial” y prometiendo exigirles responsabilidades.
La advertencia, antes de la visita prevista del presidente Donald Trump a China, subraya el ritmo cada vez más acelerado de la competencia entre Estados Unidos y China, mientras funcionarios y analistas dicen que la carrera por el dominio de la IA se está convirtiendo rápidamente en una cuestión de seguridad nacional y, cada vez más, en una forma de confrontación estratégica.
Una acusación directa y poco común
En el memorando del 23 de abril, emitido por el jefe de política científica y tecnológica de la Casa Blanca, Michael Kratsios, los funcionarios estadounidenses dijeron que tenían pruebas de que actores extranjeros, principalmente con sede en China, estaban llevando a cabo esfuerzos coordinados para extraer capacidades sensibles de los principales sistemas de inteligencia artificial estadounidenses.
Según el memorando, estas entidades utilizaron decenas de miles de cuentas proxy para evadir la detección y desplegaron técnicas de jailbreak para eludir las salvaguardas, lo que les permitió extraer sistemáticamente información patentada y replicar funcionalidades de modelos estadounidenses.
La administración Trump prometió una serie de contramedidas para combatir lo que describió como la explotación ilícita a gran escala de la innovación estadounidense.
Entrando en una nueva fase
Los analistas dicen que el lenguaje utilizado por la Casa Blanca marca un punto de inflexión.
Sun Kuo-hsiang, profesor de asuntos internacionales y negocios en la Universidad de Nanhua en Taiwán, dijo a The Epoch Times que etiquetar la actividad como “escala industrial” sugiere que Washington ya no ve tales acciones como incidentes aislados de piratería informática o mala conducta corporativa.
En cambio, dijo, la Casa Blanca está enmarcando el problema como un sistema organizado y repetible, uno que efectivamente comprime el tiempo y el costo necesarios para que las empresas con sede en China desarrollen tecnologías avanzadas robándole a Estados Unidos.
Hsieh Pei-hsueh, investigador del Instituto de Investigación de Seguridad y Defensa Nacional de Taiwán, se hizo eco de una opinión similar, quien dijo a The Epoch Times que la caracterización señala un “cambio cualitativo” en la forma en que Estados Unidos evalúa las estrategias de adquisición de tecnología de China.
«Esto indica que la competencia entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase, una que será más pública y más conflictiva», afirmó.
Hsieh comparó la importancia de la IA con la de las armas nucleares o los recursos energéticos.
«Los futuros sistemas económicos, capacidades militares y procesos de toma de decisiones dependerán de la IA», afirmó. «La potencia de cálculo y los pesos de los modelos se están convirtiendo en activos estratégicos, como el petróleo, las armas o incluso las capacidades nucleares».
La negación de China
China ha negado las acusaciones.
El 24 de abril, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, dijo en una conferencia de prensa rutinaria que las acusaciones eran “completamente infundadas” y que Beijing “se opone firmemente” a ellas.
Sin embargo, funcionarios y legisladores estadounidenses señalan un creciente número de casos que, según dicen, ilustran el problema.
A principios de este año, la startup de inteligencia artificial DeepSeek fue objeto de escrutinio por acusaciones de que utilizaba técnicas de “destilación” (entrenando modelos más pequeños con los resultados de otros más grandes) para construir sistemas competitivos a menor costo.
En febrero, la empresa estadounidense de inteligencia artificial Anthropic acusó a varias empresas chinas, incluidas DeepSeek, Moonshot AI y MiniMax, de intentar extraer capacidades de sus modelos.
Amenazas y contramedidas más amplias
Las preocupaciones sobre el robo de propiedad intelectual por parte de la China comunista se extienden más allá de la IA.
En una audiencia del 22 de abril titulada “Robo sigiloso: el continuo robo de innovación estadounidense por parte de China”, el Comité Judicial del Senado escuchó testimonios advirtiendo que China ha atacado sistemáticamente los avances estadounidenses en campos que van desde la biotecnología y la energía hasta las telecomunicaciones y los sistemas de armas.
El presidente del Comité Judicial del Senado, Chuck Grassley (R-Iowa), dijo en sus presentaciones que China roba sistemáticamente propiedad intelectual estadounidense mediante tácticas como la infiltración corporativa, el abuso de litigios y esquemas de transferencia de tecnología, causando pérdidas económicas masivas y planteando una amenaza creciente a la innovación y la seguridad nacional estadounidenses.
En respuesta, las autoridades estadounidenses están aplicando una combinación de medidas legislativas, legales y tecnológicas.
El representante John Moolenaar (R-Mich.), presidente del Comité Selecto de la Cámara de Representantes sobre China, ha copatrocinado una legislación con el representante Michael Baumgartner (R-Wash.) destinada a impedir que adversarios extranjeros extraigan características clave de los sistemas de inteligencia artificial patentados de Estados Unidos.
Mientras tanto, comienzan a surgir procesos penales. En enero, el ex ingeniero de Google Linwei Ding, de nacionalidad china, fue acusado ante un tribunal federal de San Francisco de robar secretos comerciales relacionados con la IA y venderlos a empresas con sede en China.
Sun dijo que es posible que haya controles más amplios en el horizonte.
Estas podrían incluir restricciones ampliadas a las exportaciones, no solo de semiconductores sino también de activos relacionados con la IA, como API, pesos de modelos y acceso a la computación en la nube. Según Sun, también se espera que se profundice una coordinación más estrecha entre el gobierno federal y las principales empresas tecnológicas, incluidas OpenAI, Anthropic, Google y Microsoft.
De cara al futuro, Hsieh advierte que el ecosistema global de IA podría volverse más restringido.
Dijo que las empresas pueden limitar las capacidades de los modelos de código abierto para reducir el riesgo de extracción, mientras que los gobiernos podrían imponer requisitos de verificación de identidad más estrictos (como el registro del nombre real o controles biométricos) para evitar la creación masiva de cuentas falsas.
A un nivel más amplio, es probable que se intensifique el debate sobre lo que constituye aprendizaje legítimo versus “destilación” ilícita, lo que podría convertirse en un nuevo campo de batalla de estándares legales y regulatorios, según Hsieh.
«La competencia en IA ya no se trata sólo de tecnología», afirmó. “Se está convirtiendo en una competencia sobre reglas, leyes e inteligencia y, en última instancia, en una cuestión de supervivencia nacional”.
Li Jing y Luo Ya contribuyeron a este informe.


























