En resumen
- El Pnuma presenta la edición número 16 de su Informe sobre la Brecha de las Emisiones este miércoles 21 de octubre de 2026 y asume por primera vez que no se mantendrá el límite de 1,5 °C.
- El nuevo escenario fija un tope de calentamiento entre 1,7 y 1,8 °C y contempla volver después por debajo de 1,5 °C mediante captura de gases de efecto invernadero.
- El informe calcula que harían falta recortes del 18% en 2030, del 45% en 2035 y del 69% en 2040 respecto a los niveles de 2025, una tasa media anual del 5,7%.
- Los planes climáticos presentados por los países apuntan a recortes de entre el 5% y el 8% para 2030 y de entre el 11% y el 15% para 2035, trayectoria que lleva a 2,6 °C.
- Las emisiones globales de 2025 fueron similares a las de 2024, según el informe, que no confirma que hayan tocado techo.
El Pnuma da por cerrada la ventana para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales. Lo asume por primera vez en la edición 16 de su Informe sobre la Brecha de las Emisiones, publicado este miércoles, que plantea un nuevo escenario: topar el aumento entre 1,7 y 1,8 °C.
¿Qué significa asumir que la ventana de 1,5 °C se ha cerrado?
En las entregas anteriores, el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señalaba que aún había «una oportunidad» si se hacía «un esfuerzo hercúleo», recuerda Inger Andersen, directora ejecutiva del organismo. «Ahora está claro que ese esfuerzo hercúleo no se hizo; procrastinamos con el clima. Y, en consecuencia, ahora decimos que esta ventana se ha cerrado», añade. El secretario general de la ONU, António Guterres, resume los efectos de un mundo 1,5 °C más cálido: «Inundaciones mortales, olas de calor brutales, incendios forestales furiosos, vidas perdidas, economías paralizadas, desigualdades cada vez mayores».
El cálculo toma como referencia el periodo 1850-1900, previo al uso masivo de combustibles fósiles. El Acuerdo de París, firmado en 2015, fijó el objetivo de que el calentamiento no superara los 2 °C y, en la medida de lo posible, los 1,5 °C para final de siglo. Los fenómenos extremos asociados a ese aumento ya se registran en todo el planeta, y cada décima de grado los hace más frecuentes e intensos, como ocurre con las condiciones del huracán Polo, que el clima hizo 23 veces más probables.
¿En qué consiste el plan B del Pnuma?
El informe propone fijar el tope del aumento entre 1,7 y 1,8 °C y, después, intentar volver a bajar de 1,5 °C. Para lograrlo habría que recurrir a técnicas de captura del exceso de gases de efecto invernadero que se han acumulado en la atmósfera y que, en algunos casos, permanecerán allí cientos de años. La coordinadora científica del informe, Anne Olhoff, reconoce que esa captura es «incierta, arriesgada y costosa». Andersen subraya que el nuevo escenario «no significa que renunciemos al objetivo más ambicioso del Acuerdo de París».
¿Qué recortes de emisiones harían falta?
La vía principal sigue siendo la reducción rápida y drástica de emisiones mediante la transición energética. El Pnuma calcula que las emisiones deberían caer un 18% para 2030, un 45% para 2035 y un 69% para 2040, tomando como referencia los niveles de 2025, lo que implica una tasa media anual de reducción del 5,7% en la próxima década. Los planes climáticos presentados por los países apuntan, en cambio, a recortes de entre el 5% y el 8% para 2030 y de entre el 11% y el 15% para 2035. Esa trayectoria conduce a un calentamiento de 2,6 °C, según el análisis del Pnuma. El informe se publica mientras la electrificación avanza en algunos sectores: un análisis de Ember cifró en 20.000 millones el ahorro en crudo atribuido a los vehículos eléctricos.
¿Han dejado de crecer las emisiones?
El camino descendente no ha comenzado. Los datos recogidos en el informe indican que en 2025 las emisiones de efecto invernadero fueron similares a las de 2024, lo que rompe la tendencia de fuerte crecimiento de las décadas pasadas, pero el Pnuma no confirma que hayan tocado techo. Estancarse no basta: deben empezar a caer con fuerza para reabrir la ventana.
¿Qué avances cita el Pnuma?
Andersen señala que desde la adopción del Acuerdo de París, en diciembre de 2015, la capacidad global de electricidad renovable ha crecido tres veces más rápido de lo previsto, con la energía solar fotovoltaica aumentando siete veces más rápido, y que el suministro total de energía procedente del carbón y el petróleo ha crecido más lentamente de lo previsto. También menciona que varios miembros del G20 han mostrado reducciones sostenidas de sus emisiones y que algunos están alineando sus políticas con compromisos de emisiones netas cero para mediados de siglo.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha dicho exactamente el Pnuma sobre el objetivo de 1,5 °C?
Que la ventana para mantener el calentamiento por debajo de 1,5 °C respecto a los niveles preindustriales se ha cerrado. Es la primera vez que lo afirma en su Informe sobre la Brecha de las Emisiones, que publica desde 2010.
¿Cuál es el plan B que propone el informe?
Fijar un tope de calentamiento entre 1,7 y 1,8 °C y después intentar volver por debajo de 1,5 °C recurriendo a la captura del exceso de gases de efecto invernadero, una técnica que el propio informe califica de incierta, arriesgada y costosa.
¿Cuánto tendrían que bajar las emisiones para cumplir la ruta del Pnuma?
Un 18% para 2030, un 45% para 2035 y un 69% para 2040 respecto a los niveles de 2025, lo que equivale a una reducción media anual del 5,7% durante la próxima década.
¿A cuánto calentamiento llevan los planes climáticos actuales?
Los compromisos presentados por los países implican recortes de entre el 5% y el 8% en 2030 y de entre el 11% y el 15% en 2035, una trayectoria que, según el Pnuma, conduce a 2,6 °C de calentamiento.
Con información de feeds.elpais.com.
Imagen de referencia, no corresponde a los hechos narrados. Business Technology — Maliha Mannan / Wikimedia Commons (CC0 1.0)












